La historia: tras el cordon rouge

El hombre que dio sus iniciales a la Casa es también el hombre al que debemos su cuvée emblemática. Como elaborador de vinos, Georges Hermann Mumm tenía un único lema: «Sólo lo mejor». En 1876, como tributo al vino en el que se basa el prestigio de la Casa, decidió decorar la botella con lazo de seda roja, símbolo de las más altas condecoraciones de Francia: la Orden Real y Militar de San Luis y el «Grand Cordon» de la Legión de Honor.

Como champagne preferido por la realeza, el vino Cordon Rouge alcanzó tal fama que se convirtió en el símbolo de la Casa y del champagne en su conjunto.

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